¿Sociedad o suciedad tecnológica?

Llego a casa cansado. Sin tiempo. Roto. Casi sin fuerzas para pensar.

Primero un vaso de agua. Un par de respiraciones profundas. La segunda más larga y profunda que la primera. Es la que me hace entender que estoy ya en casa.

Me dirijo a recordar cómo es el sofá que abandoné tarde la noche pasada. Sólo quiero cerciorarme de que no ha cambiado de lugar. Está ahí. En el mismo sitio. Con el mismo color. No ha cambiado. Suena el timbre. ¡Vaya!

No he probado siquiera a sentarme. Me dirijo a la puerta. No tengo fuerzas para preguntar. Simplemente abro.

Yo.- ¡Hola!

Leave a Reply